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Perú, un gigante dormido (o anestesiado)

Perú, un gigante dormido (o anestesiado)

Foto de Fernando Fauché Gonzalez

Autor

Fernando Fauché Gonzalez

Secretario Nacional de Comunicaciones y TI

Publicado el 01 de July de 2026

Nuestro Perú ha recibido la suma de las mayores bendiciones que este planeta nos ofreció desde su creación, petróleo, oro, minerales raros, una franja costera excepcional, tres regiones naturales con climas diversos, que favorecen la producción de diversos productos agrícolas, riqueza en biodiversidad, tierras ricas en minerales aptas para el cultivo, que se extienden más allá del horizonte.

El problema es que no estamos explotando de la mejor manera esta riqueza, eso se debe a una pobre participación del estado en la renovación de recursos o en el control de la explotación, dejando al libre albedrío de la mal llamada “economía de libre mercado” el uso indiscriminado de nuestros recursos, muchos de ellos “no renovables”.

Hoy vemos por la televisión que los congresistas se rasgan las vestiduras cuando un funcionario “viola o no cumple” con lo escrito en nuestra Constitución, pero no he escuchado a ningún parlamentario, ministro, presidente o a un funcionario de menor jerarquía, exigir que el gobierno cumpla con la implementación del modelo económico “ordenado” en nuestra Constitución, que es la “economía social de mercado” y no la de “libre mercado” como nos pretenden hacer creer.

¿Cuál es la diferencia?, ambas tienen enfoques diferentes de el “cómo” se debe de llevar el sistema económico. Una (la de libre mercado), pretende una intervención casi nula del estado en las actividades económicas, dejando todo a la ley de la “oferta y la demanda”; la otra (la economía social), convierte al estado en un ente regulador de la economía, pretendiendo con su intervención, lograr una competencia justa para lograr un equilibrio, regulando el mercado en beneficio de la población, buscando el bien común. Grandes diferencias.

Nadie dice nada. Pero, si nuestros “congresistas” se lo propusieran, hasta podrían vacar a la presidenta por hacer caso omiso a este importante acápite de la Constitución, en el mejor de los casos, interpelar al ministro de economía y negarle la confianza; pero no olvidemos que también el congreso se rige por la ley de la oferta y la demanda, formando lobby’s que rayan en el descaro y sacando leyes hechas a la medida del ofertante, la mayoría de las veces en perjuicio de los ciudadanos y del país. Y cuando digo que los ciudadanos estamos siendo afectados, hablo en el mediano y largo plazo, donde nuestros hijos sufrirán las consecuencias de nuestro silencio e inacción.

El Perú, para no salirme mucho del tema, tiene grandes riquezas, pero nadie está concentrado en explotarlas en beneficio del país, sino aceptamos que vengan capitales extranjeros que solo buscan su beneficio, pagando miserias, cuando esas mismas fuentes, pudiesen ser explotadas por capitales peruanos (caso Petro Perú, tan satanizada ahora, pero es un modelo de éxito comercial), dando trabajo a mano calificada peruana y redundando en beneficio de todos nosotros. Pero claro, nos regimos por la “oferta y la demanda”, donde los grandes capitales buscan un país donde invertir poco y ganar mucho y ¡!!bingo!!!, nosotros estamos en ese mapa, un lugar donde se saca mucho y se deja muy poco.

El día que despertemos como nación y tengamos conciencia de lo que está sucediendo (para eso, apaguen sus noticieros e investiguen), puede que hayamos perdido gran cantidad de recursos y nos demos cuenta que “realmente” éramos un país sentado en un banco de oro, pero que, a estas alturas, ya nos dejaron sin banco, puesto todo su oro ya no nos pertenece.

El día en que tomemos conciencia que los ministerios deben de ser manejados enteramente por gente técnica, capacitada y especializada y no por amigos de altos dignatarios del estado que poco o nada saben del tema, pero que están allí porque están cobrando una deuda política, “y que son ellos los que toman las grandes decisiones”, recién nos daremos cuenta del daño que esta manera de trabajar al estado nos hace como país, en perjuicio directo a los ciudadanos de esta gran nación.

Pueda que muchos de nosotros no lleguemos a ver el desastre que está empezando, pero ¡¡¡nuestros hijos pagarán caro nuestro pecado de mantenernos en un silencio cómplice!!!

Si no eres parte de la solución, eres parte del problema…