Me gusta el mar. No hay que arar o sembrar en él, solo cosechar.
Ésta condición privilegiada con una diversidad de climas y regiones naturales nos posiciona en un lugar que ya quisieran ostentar nuestros países vecinos. Sin embargo ese es un tema amplísimo que me tomaría varios artículos escribir y que hoy sólo me referiré exclusivamente a nuestro rico Mar de Grau, paradójicamente depredado por uno de nuestros principales socios económicos.
Para nadie es una novedad que el gigante chino con sus buques factoría se instalen todos los días en el límite de nuestras 200 millas marinas y que injustamente nuestra gloriosa Marina de Guerra viene recibiendo críticas infundadas por una ignorancia supina ante la supuesta inercia de las autoridades marítimas.
Debo aclarar ante éstas voces altisonantes un desconocimiento total sobre el tema ya que la Armada peruana viene trabajando arduamente para cumplir su rol constitucional de defender nuestra soberanía como pasaré a explicar.
Hoy nuestros marinos tienen que hacer denodados esfuerzos con aviones de vigilancia y patrulleras marítimas de la clase Río Pativilca (construidas íntegramente en las instalaciones del SIMA Chimbote con asistencia Coreana) cuyo alcance de operaciones de control apenas llegan a la milla 100 pudiéndose extender sólo hasta la milla 150, siendo necesaria la construcción de 03 patrullas oceánicas de mayor alcance y calado.
Este ambicioso proyecto ya ha sido aprobado y presupuestado para su diseño e implementación en los astilleros de SIMA CALLAO, luego de la botadura de los 02 BALOG (buques auxiliares de apoyo logístico) construidos por HD Hyundai Heavy Industries en éste mes de julio.
Éstas naves con mayor cobertura de vigilancia efectiva en un futuro inmediato protegerán nuestro Mar de Grau y así evitarán su depredación. Esperemos que éste nuevo Gobierno cree nuevos incentivos para fomentar no sólo la industria pesquera de alto vuelo sino también el resurgir de la Marina Mercante que desaparecieron coincidentemente en el gobierno fujimorista de los años 90 y que sería una brillante oportunidad de la presidente electa de resarcir algunos errores de la gestión gubernamental de su padre y así aprovechar el enorme potencial que tenemos no solamente en la industria naval sino también pesquera y Mercante.